Las tensiones en Bolivia han alcanzado un punto crítico tras cinco semanas de protestas y bloqueos de carreteras, que han dejado al menos nueve muertos, incluidos seis fallecimientos relacionados con la falta de atención médica. Los manifestantes, compuestos principalmente por campesinos y seguidores del exmandatario Evo Morales, exigen la renuncia del actual presidente Rodrigo Paz.
Entre las víctimas se encuentra una joven de 24 años, paciente oncológica, que falleció mientras intentaba ser trasladada de Oruro a La Paz para recibir tratamiento de radioterapia. La responsable del Programa de Lucha contra el Cáncer de Oruro, Paola Navarro, informó que la ambulancia debió utilizar rutas alternas debido a los bloqueos, lo que retrasó su llegada a la capital.
Además, se reportó la muerte de un conductor de transporte pesado que, tras quedar atrapado en un corte de rutas durante 32 días, comenzó a presentar problemas de salud. Su esposa, Zulema Ramos, relató que su esposo había rogado por pasar y que, al no poder, se vio obligado a abandonar su carga y enfrentar la situación sin recursos. "Ha llegado cerca de La Paz, ha rogado (para que le permitan pasar)... ya no tenía tampoco dinero", declaró entre lágrimas.
La Defensoría del Pueblo de Bolivia ha documentado que de los siete fallecimientos previos, cuatro fueron consecuencia de la falta de atención médica oportuna debido a los bloqueos, uno por disparo de arma de fuego durante un operativo de desbloqueo y otros dos de personas movilizadas. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó su preocupación por la escalada de violencia y urgió a las partes a priorizar el diálogo.
Los bloqueos han afectado a ocho de las nueve regiones del país, generando escasez de combustibles, alimentos, medicamentos y oxígeno medicinal. El gobierno intentó establecer "corredores humanitarios" para facilitar el paso de insumos, pero estos intentos resultaron en enfrentamientos con los manifestantes, lo que llevó a la suspensión de nuevas operaciones.
Las negociaciones para establecer un diálogo, promovidas por diversas instituciones como el Legislativo y la Iglesia Católica, han fracasado. Los sectores movilizados continúan insistiendo en la renuncia de Paz como su única demanda. En este contexto, algunos políticos han propuesto un referéndum revocatorio para decidir la permanencia de Paz, aunque el vicepresidente Edmand Lara ha calificado esta propuesta de "anticonstitucional".
La Confederación Nacional de Choferes ha dado un ultimátum al gobierno para despejar las vías, amenazando con nuevas medidas si no se atiende su demanda. Mientras tanto, la crisis ha llevado a la suspensión del torneo de Primera División de fútbol en el país, reflejando el impacto de los bloqueos en la vida cotidiana de los bolivianos.
El analista político Marcelo Silva ha señalado que la inacción del gobierno ha contribuido a agravar la situación, sugiriendo que Paz podría verse obligado a evaluar su renuncia en el corto plazo. La falta de soluciones efectivas y el costo político del conflicto están llevando al país a una crisis profunda, donde la pacificación parece cada vez más lejana.